Mis bebés estrella


Los bebés estrella son aquellos hijos que no llegaron a nacer, los que se fueron al cielo desde el vientre materno.

Escribo este blog para contar desde mi experiencia, los sentimientos de una madre al afrontar la pérdida de un embarazo.

Éste es mi rincón de desahogo para superar el duelo.



26 oct. 2013

Mi experiencia de legrado

Tenía el volante para ingresar a las 9 en ayunas, pero la lluvia y los atascos de Madrid hacen que lleguemos al hospital a casi una hora más tarde. El día amaneció gris, y el cielo lloraba. Así estaba yo también.

Al llegar al hospital, unas preguntas de rigor para completar el historial, un electro para comprobar que todo estaba bien, y una analítica. Me dan un camisón y me piden que espere en un habitación.

Llega la ginecóloga y me coloca unas pastillas en la vagina para empezar la dilatación. Tengo que dilatar para poder colocar más tarde el aparato para hacer el legrado. Y hasta dentro de dos horas no bajaremos al quirófano.

Dos horas que al final fueron 4. 4 horas de espera que dieron para mucho y para nada a la vez. Esperar con mi padre y mi marido en la sala. Los tres, en silencio o con conversaciones que no iban a ningún sitio. "Parece que ha dejado de llover..."

Estamos cansados, el día anterior fue duro, sobretodo la noche. Pero no podemos dormir ninguno. Sólo esperamos. Abrimos la puerta de la habitación y no soy la única que espera para un legrado. Al otro lado del pasillo, un marido camina nervioso y habla con las enfermeras... ¿cuánto tiempo queda?

Al final a eso de las 3 de la tarde viene un celador a buscarme, y me baja a quirófano. Llegamos. Hace frío. Y un montón de gente me recibe. "¿Qué tal cariño? ¿Cómo estás? Soy la ginecóloga" Y me dice su apellido. Y me echo a llorar.

Le explico que ella era una de las ginecólogas que me habían recomendado para que llevara mi embarazo, y mira en qué situación la conozco... Pero ella me tranquiliza, y me pide que piense en algo bonito, me pregunta por mi hijo. Me van a dormir. Y duermo.

Despierto 15 minuntos después. Sólo 15 minutos. Ya ha pasado todo. Y despierto llorando, igual que me dormí. Tengo frio. Hace frio. Y me colocan una manta para entrar en calor.

Media hora después entra mi marido a la sala de recuperación y me dan una botella de agua para hidratarme. Estoy triste, y él también. Pero estamos juntos y es lo importante.

Un ratito después cuando ya me encuentro mejor, voy a lavarme y a vestirme. Me entregan el informe y me dan algunas recomendaciones. Y nos vamos a casa. Me voy a casa, vacía.

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