Mis bebés estrella


Los bebés estrella son aquellos hijos que no llegaron a nacer, los que se fueron al cielo desde el vientre materno.

Escribo este blog para contar desde mi experiencia, los sentimientos de una madre al afrontar la pérdida de un embarazo.

Éste es mi rincón de desahogo para superar el duelo.



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1 ene 2014

Otras Navidades más

En verano esperábamos dos bebés en la familia, hermanitos, niño y niña. Y el corazón del niño se paró a los siete meses y medio de gestación. Sólo nació Paula, una guapísima y risueña bebé que hace las delicias de todos. No está su hermano y ese vacío pesa. Los papás de Paula son primos de mi chico, y hemos pasado la nochevieja con toda su familia; en la que además de Paula y nuestro hijo hay muchos primitos más, la casa se llena de niños y alegran la casa nada más llamar al timbre. Hemos pasado estos días entre juegos, canciones, pañales y alguna que otra peleilla entre ellos. Ha sido muy divertido y lo hemos aprovechado a tope, y más sabiendo que hasta dentro de unos meses (probablemente semana santa) no nos volveremos a juntar todos, ya que vivimos muy lejos unos de otros. El momento de las uvas fue muy especial, triste, había muchos sentimientos. Justo después de partirnos de la risa viendo como el de al lado llenaba los mofletes de uvas... acabaron las campanadas y empezamos a besarnos y desearnos feliz año nuevo. Justo ahí empezaron a brotar las lágrimas de muchos de nosotros. El hermanito de Paula no estaba, había acabao otro año más y seguíamos sin darle un hermanito a Andrés, y además el abuelo de mi chico había fallecido también este año... Feliz Año a todos y que este año que entra se cumplan los deseos de todos.

4 nov 2013

El libro "La cuna vacía"

Me he comprado el libro de La Cuna Vacía, he visto que muchas mamás que han pasado y están pasando por lo mismo lo han leído, y les ha servido de mucha ayuda. Yo no sé por dónde cogerlo, hay una parte un tanto teórica que me lía bastante, me cuesta entender los términos. Y otra parte demasiado sentida, con extractos del foro Superando un Aborto, y no puedo terminar de leer ni un solo relato porque me echo a llorar. Todo está muy reciente. Creo que no estoy preparada todavía para leer este libro, creo que debo darme un poco de tiempo para aceptar lo que ha pasado. Pero le daré una oportunidad en unas semanas o en unos meses, confío en que merecerá la pena.

31 oct 2013

Papá en duelo

No sé cómo ayudar a mi chico, no puedo hablar del tema del aborto, y sé que él no para de darle vueltas pero no quiere ni que se saque el tema en casa. El caso es que luego se mete en una habitación a hablar por el móvil y le oigo que le está contando a algún amigo con todo detalle todo lo que ha ocurrido y lo mal que lo estoy pasando yo. Necesito hablar, necesito desahogarme, y necesito hacerlo con mi chico, porque él es parte de todo esto. No quiero hablarlo con terceras personas, aunque sé que me aprecian, y me apoyan. Necesito hacerlo con él, y parece que hay un muro que nos impide hablar del tema. Él no quiere hablar del tema conmigo. Imagino que necesita tiempo, para aceptarlo, para coger fuerzas, para entender lo que ha pasado. Pero y lo que yo necesito ¿qué?

28 oct 2013

Vuelta a la rutina

No, no estoy bien, me he engañado. Llevo 5 días engañándome a mí misma y engañando a los demás. No estoy bien, estoy triste, muy triste. Pensé que retomar la normalidad cuanto antes sería bueno. Pensé que no cogerme ni un sólo día de baja sería bueno. Pensé que mantener la mente ocupada en el trabajo, sería bueno. Pero no lo es.

Porque no duermo, no descanso. Porque no rindo. Porque a la gente de la oficina no le interesa si estoy mal. Porque no lo saben. No saben que he perdido mi cuarto bebé. No interesa. ¿Para qué lo voy a contar? Para dar lástima? Para que no sepan qué decir? Aquí se viene a trabajar, no a contar las penas. Así que me encierro en el baño porque no estoy bien, porque cuando suena el teléfono de mi mesa temo que no me salga la voz, porque a veces me cuesta hablar. Y me siento culpable.

No lo estoy haciendo bien. Y estoy deseando salir del trabajo para recoger a mi hijo de la guardería y comerle a besos, pero él nota que estoy triste, y me pregunta si estoy malita. Y me siento más culpable todavía.

Llevamos más de año y medio buscando un hermanito para él. Año y medio y 3 abortos. He estado ocupada en cuidarme, en no hacer esfuerzos, en hacerme revisiones. Tengo la sensación de que he estado meses y meses empeñada en un sueño que no se está cumpliendo, y he dejado de lado a lo que más quiero. Tengo la sensación de que no le he dado todo lo que se merece, por estar pensando en otro futuro bebé que no llega, por hacer planes tan a largo plazo.

No he vivido el día a día, no le he hecho cosquillas, no le he podido coger, no he podido tirarme al suelo con él para jugar, por no hacer ningún esfuerzo. Y ha sido en vano. Me lo he perdido. Me he perdido disfrutar al máximo dia a día con mi hijo por un sueño que no ha llegado. Y él no se lo merece. Y me siento más culpable.

Y ese mismo sentimiento de culpa es que el me hace ponerme las pilas, y hacerle cosquillas, y hacerle reir, y tirarme al suelo a jugar con él, y cogerle y achucharle en brazos. Porque él se lo merece. Porque él lo es todo.

26 oct 2013

Mi experiencia de legrado

Tenía el volante para ingresar a las 9 en ayunas, pero la lluvia y los atascos de Madrid hacen que lleguemos al hospital a casi una hora más tarde. El día amaneció gris, y el cielo lloraba. Así estaba yo también.

Al llegar al hospital, unas preguntas de rigor para completar el historial, un electro para comprobar que todo estaba bien, y una analítica. Me dan un camisón y me piden que espere en un habitación.

Llega la ginecóloga y me coloca unas pastillas en la vagina para empezar la dilatación. Tengo que dilatar para poder colocar más tarde el aparato para hacer el legrado. Y hasta dentro de dos horas no bajaremos al quirófano.

Dos horas que al final fueron 4. 4 horas de espera que dieron para mucho y para nada a la vez. Esperar con mi padre y mi marido en la sala. Los tres, en silencio o con conversaciones que no iban a ningún sitio. "Parece que ha dejado de llover..."

Estamos cansados, el día anterior fue duro, sobretodo la noche. Pero no podemos dormir ninguno. Sólo esperamos. Abrimos la puerta de la habitación y no soy la única que espera para un legrado. Al otro lado del pasillo, un marido camina nervioso y habla con las enfermeras... ¿cuánto tiempo queda?

Al final a eso de las 3 de la tarde viene un celador a buscarme, y me baja a quirófano. Llegamos. Hace frío. Y un montón de gente me recibe. "¿Qué tal cariño? ¿Cómo estás? Soy la ginecóloga" Y me dice su apellido. Y me echo a llorar.

Le explico que ella era una de las ginecólogas que me habían recomendado para que llevara mi embarazo, y mira en qué situación la conozco... Pero ella me tranquiliza, y me pide que piense en algo bonito, me pregunta por mi hijo. Me van a dormir. Y duermo.

Despierto 15 minuntos después. Sólo 15 minutos. Ya ha pasado todo. Y despierto llorando, igual que me dormí. Tengo frio. Hace frio. Y me colocan una manta para entrar en calor.

Media hora después entra mi marido a la sala de recuperación y me dan una botella de agua para hidratarme. Estoy triste, y él también. Pero estamos juntos y es lo importante.

Un ratito después cuando ya me encuentro mejor, voy a lavarme y a vestirme. Me entregan el informe y me dan algunas recomendaciones. Y nos vamos a casa. Me voy a casa, vacía.

25 oct 2013

Mi noche de duelo

Esta tarde me he enterado de que el embarazo se ha parado, su corazón dejó de latir en la semana 7+5, la fatídica semana 7+5. A punto de cumplir las 8 semanas de embarazo, y el corazón se ha vuelto a parar. Otra vez más, por tercera vez ya.

Sé que mañana va a ser un día duro, me harán un legrado, pero cuando me voy a la cama no sé todavía que la noche va a ser peor aún. Intento dormir, necesito descansar, pero a la hora despierto llorando, sé que es una batalla perdida, sé que no hay nada que hacer, pero no puedo parar de llorar. Mi bebé se ha vuelto a ir.

Intento pensar en positivo, pero ya no hay nada a lo que agarrarme y decido yo sola que no volveré a intentar el embarazo nunca más. Decido yo sola que mañana cuando entre en el hospital pediré que me hagan una ligadura de trompas, no valgo para tener más hijos. Decido yo sola que es el momento de parar de hacerme daño, y de hacérselo a los demás.

Me pregunto una y otra vez qué he hecho tan horrible para merecer esta tortura, ¿por qué la vida me está tratando así?... pero no encuentro respuesta posible. Y después de minutos y minutos, me contesto a mi misma "Estas cosas pasan". Esa respuesta que la gente me dio una y otra vez después de las otras pérdidas, esa respuesta que yo no entendía, ahora es mi único consuelo, porque no entiendo lo que está ocurriendo.

Termino sentada en la cama, acariciándome la barriga, despidiéndome de mi nuevo bebé estrella; y pidiéndole que me dé fuerzas para superar su propia pérdida. Hasta siempre, mi bebé.

1 oct 2013

Comentarios que ¿ayudan?

"Estas cosas pasan"

"¿Por qué no esperáis un poco más antes de intentarlo de nuevo?"

"Yo conozco a una chica que tuvo 8 abortos y al final no lo consiguió"

"A ver si es que tu marido no vale para tener hijos"

"En medicina no está todo estudiado"

"Cruza las piernas cuando te sientes, ya verás como así no sangras"

"Eres primeriza y no tienes ni idea"

"No te preocupes, todavía eres joven"

"Bueno, por lo menos te quedas embarazada"