Mis bebés estrella
Los bebés estrella son aquellos hijos que no llegaron a nacer, los que se fueron al cielo desde el vientre materno.
Escribo este blog para contar desde mi experiencia, los sentimientos de una madre al afrontar la pérdida de un embarazo.
Éste es mi rincón de desahogo para superar el duelo.
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26 oct 2013
¿Qué es un aborto diferido?
Aborto diferido o retenido: cuando muere el embrión pero la mujer no logra eliminar el saco gestacional durante varias semanas o incluso meses. Ocurre normalmente entre las semanas 8 y 12, desaparecen poco a poco los síntomas de embarazo, el útero deja de crecer y las pruebas de embarazo se vuelven negativas aproximadamente 10 días después de la muerte fetal. Requiere tratamiento (legrado) para eliminar el contenido del útero.
24 oct 2013
Nuestra cuarta estrella
Después de todas las pruebas de fertilidad que nos hicieron en Julio, y habiendo esperado una regla; tal y como nos habían recomendado los médicos. Nos ponemos manos a la obra y nos quedamos embarazados a la primera.
En septiembre tengo la falta y pido cita con el ginecólogo, todo va bien, más o menos de 6 semanas y ya tiene latido. Me recomiendan reposo relativo, no tener relacciones sexuales, no coger peso, y empezar a ponerme 600 de progesterona (2 pastillas de 100 cada 8 horas) via vaginal, además de tomar Adiro 100 y las vitaminas prenatales Natalben Supra
Empiezo a notar las primeras nauseas y pasadas un par de semanas noto como el vientre empieza a hincharse por las tardes... ¡bien! esto es síntoma de que va todo viento en popa.
Un día encuetro una manchita de sangre en mi ropa interior y se me viene todo encima, nos acercamos a urgencias y me dicen que puede ser un resto de la regla anterior o bien que sin darme cuenta me haya arañado con alguna uña al colocarme la progesterona. Nos mandan a casa, ya que el embrión late con fuerza y todo está bien.
A los diez días tengo de nuevo cita con la ginecóloga, más o menos estaré de unas 9 semanas, pero me lo confirmarán en la ecografía. Pero ese mismo día al levantarme y colocarme la progesterona vuelvo a manchar, esta vez un flujo rosita y mancho así toda la mañana. Decido irme del trabajo a casa para descansar y hacer todo el reposo posible hasta la ecografía por la tarde.
Al llegar a la consulta le comento a la ginecóloga que llevo manchando desde por la mañana, no mucho pero me preocupa, y me pide que suba a la camilla. Me coloca el ecógrafo y me confirma que el embrión no tiene latido.
No tiene latido... No tiene latido... Mi marido se levanta de la silla y al ver mi expresión le cambia la cara. Hemos vuelto a perder. Otra vez más. Hemos vuelto a perder. Y ya van 4...
Le pregunto a la doctora si se sabe cuándo ha dejado de latir, y me confirma que en la semana 7+5. Otra vez justo antes de hacer las 8 semanas. Otra vez más en la misma fecha. Me pide que vuelva a vestirme y me explica lo que vamos a hacer.
Me dice que se trata de un aborto diferido, ya que paró hace días y todavía no he empezado a expulsarlo. El procedimiento a seguir es eliminarlo con un legrado. Como la hemorragia no es excesiva, me pide que vaya a casa, haga reposo para evitar que vaya a más el sangrado y me da un volante para ingresar al día siguiente para un legrado. ¿Un legrado? Había oido hablar de eso, pero en los 3 abortos anteriores no me lo tuvieron que hacer y no sé exactamente en qué consiste.
Me lo explica un poco por encima. Creo que no quiere entrar en detalles debido a mi estado de nervios. Me pide que deje te tomar la progesterona, el adiro y el natalben... Me explica que quizá la progesterona ha hecho que aunque el embarazo se haya parado, no lo he expulsado como las anteriores veces. Y vuelve a insistir que no tome adiro ya que puede causarme hemorragias.
Y nos marchamos a casa... Nada más salir de la consulta llamamos a casa, nuestra familia estaba pendiente de que todo fuera bien. Todos esparábamos que iba a ir bien. Pero no ha sido así. Una vez más, no ha ido bien.
En septiembre tengo la falta y pido cita con el ginecólogo, todo va bien, más o menos de 6 semanas y ya tiene latido. Me recomiendan reposo relativo, no tener relacciones sexuales, no coger peso, y empezar a ponerme 600 de progesterona (2 pastillas de 100 cada 8 horas) via vaginal, además de tomar Adiro 100 y las vitaminas prenatales Natalben Supra
Empiezo a notar las primeras nauseas y pasadas un par de semanas noto como el vientre empieza a hincharse por las tardes... ¡bien! esto es síntoma de que va todo viento en popa.
Un día encuetro una manchita de sangre en mi ropa interior y se me viene todo encima, nos acercamos a urgencias y me dicen que puede ser un resto de la regla anterior o bien que sin darme cuenta me haya arañado con alguna uña al colocarme la progesterona. Nos mandan a casa, ya que el embrión late con fuerza y todo está bien.
A los diez días tengo de nuevo cita con la ginecóloga, más o menos estaré de unas 9 semanas, pero me lo confirmarán en la ecografía. Pero ese mismo día al levantarme y colocarme la progesterona vuelvo a manchar, esta vez un flujo rosita y mancho así toda la mañana. Decido irme del trabajo a casa para descansar y hacer todo el reposo posible hasta la ecografía por la tarde.
Al llegar a la consulta le comento a la ginecóloga que llevo manchando desde por la mañana, no mucho pero me preocupa, y me pide que suba a la camilla. Me coloca el ecógrafo y me confirma que el embrión no tiene latido.
No tiene latido... No tiene latido... Mi marido se levanta de la silla y al ver mi expresión le cambia la cara. Hemos vuelto a perder. Otra vez más. Hemos vuelto a perder. Y ya van 4...
Le pregunto a la doctora si se sabe cuándo ha dejado de latir, y me confirma que en la semana 7+5. Otra vez justo antes de hacer las 8 semanas. Otra vez más en la misma fecha. Me pide que vuelva a vestirme y me explica lo que vamos a hacer.
Me dice que se trata de un aborto diferido, ya que paró hace días y todavía no he empezado a expulsarlo. El procedimiento a seguir es eliminarlo con un legrado. Como la hemorragia no es excesiva, me pide que vaya a casa, haga reposo para evitar que vaya a más el sangrado y me da un volante para ingresar al día siguiente para un legrado. ¿Un legrado? Había oido hablar de eso, pero en los 3 abortos anteriores no me lo tuvieron que hacer y no sé exactamente en qué consiste.
Me lo explica un poco por encima. Creo que no quiere entrar en detalles debido a mi estado de nervios. Me pide que deje te tomar la progesterona, el adiro y el natalben... Me explica que quizá la progesterona ha hecho que aunque el embarazo se haya parado, no lo he expulsado como las anteriores veces. Y vuelve a insistir que no tome adiro ya que puede causarme hemorragias.
Y nos marchamos a casa... Nada más salir de la consulta llamamos a casa, nuestra familia estaba pendiente de que todo fuera bien. Todos esparábamos que iba a ir bien. Pero no ha sido así. Una vez más, no ha ido bien.
1 sept 2013
Recursos en Internet sobre la pérdida de un embarazo
Os dejo aquí el enlace a varias páginas webs y/o foros de apoyo a la pérdida gestacional y neonatal.
http://www.superandounaborto.foroactivo.com/forum
http://www.umamanita.es/
http://www.miraralcielo.net/
Si vosotros conocéis alguno más, no dudeis en compartirlo.
http://www.superandounaborto.foroactivo.com/forum
http://www.umamanita.es/
http://www.miraralcielo.net/
Si vosotros conocéis alguno más, no dudeis en compartirlo.
20 jul 2013
Tipos de aborto
Amenaza de aborto
Una amenaza de aborto supone el riesgo padecer una pérdida del embarazo. Una metrorragia (hemorragia vaginal no procedente del ciclo menstrual) en el primer trimestre de gestación es una amenaza de aborto hasta que no se demuestre lo contrario. El test de embarazo es positivo. Hay sangrado ligero o moderado, contracciones uterinas, más o menos dolorosas o ambos síntomas a la vez. En caso de sangrado vaginal en el embarazo hay que acudir inmediatamente al médico quien realizará una ecografía para comprobar la vitalidad del feto, el estado del cuello uterino (si está abierto o cerrado) y si es la primera ecografía, verificar la ubicación y desarrollo del feto en el útero para descartar anomalías como una embarazo ectópico, un embarazo molar, etc. Ante una amenaza de aborto, el médico suele recomendar reposo absoluto para intentar retener el embrión, aunque no está del todo comprobada su eficacia, y no mantener relaciones sexuales.
Aborto incipiente
Cuando el cuello del útero está entreabierto es una señal de que el aborto se está iniciando.
Aborto en curso inevitable o inminente
Cuando el cuello uterino está abierto y se ha iniciado el paso del feto. Es cualquier de estos dos casos el sangrado vaginal y los dolores de las contracciones uterinas se acentúan, lo cual indica que el cuello del útero se está dilatando.
Aborto completo o consumado
Cuando después de la muerte fetal todos los productos de la concepción han sido expulsados del útero, ya no hay dolor, el sangrado es escaso y se ha vuelto a cerrar el cuello uterino. No suele requerir tratamiento alguno.
Aborto incompleto
Cuando no se expulsa por completo el contenido del útero después de la muerte fetal. Requiere tratamiento médico para eliminar los restos que pudieran haber quedado y así evitar hemorragias o infecciones, que suponen un verdadero riesgo para la madre. Un aborto incompleto podría derivar en un aborto séptico si se infectara el tejido fetal o placentario que permanecen en el útero.
Aborto diferido o retenido
Cuando muere el embrión pero la mujer no logra eliminar el saco gestacional durante varias semanas o incluso meses. Ocurre normalmente entre las semanas 8 y 12, desaparecen poco a poco los síntomas de embarazo, el útero deja de crecer y las pruebas de embarazo se vuelven negativas aproximadamente 10 días después de la muerte fetal. Requiere tratamiento (legrado) para eliminar el contenido del útero.
Aborto por óvulo detenido
Cuando el aborto es tan precoz que el óvulo ha sido fecundado pero el tejido fetal definido no alcanzó a formarse. No necesita ningún tratamiento y se elimina con la menstruación, la mayoría de las veces pasando desapercibido.
Abortos de repetición
Los abortos de repetición o abortos recurrentes son los que ocurren de manera consecutiva tres veces o más. Hasta ese punto no se considera que pueda haber algún problema para concebir. En ese caso, sería recomendable recurrir a un estudio genético para descartar alteraciones cromosómicas. De cualquier modo, la mayoría de los abortos no son recurrentes, por lo que el pronóstico para el próximo embarazo es bueno. Haber tenido un aborto no significa que esto volverá a suceder.
Una amenaza de aborto supone el riesgo padecer una pérdida del embarazo. Una metrorragia (hemorragia vaginal no procedente del ciclo menstrual) en el primer trimestre de gestación es una amenaza de aborto hasta que no se demuestre lo contrario. El test de embarazo es positivo. Hay sangrado ligero o moderado, contracciones uterinas, más o menos dolorosas o ambos síntomas a la vez. En caso de sangrado vaginal en el embarazo hay que acudir inmediatamente al médico quien realizará una ecografía para comprobar la vitalidad del feto, el estado del cuello uterino (si está abierto o cerrado) y si es la primera ecografía, verificar la ubicación y desarrollo del feto en el útero para descartar anomalías como una embarazo ectópico, un embarazo molar, etc. Ante una amenaza de aborto, el médico suele recomendar reposo absoluto para intentar retener el embrión, aunque no está del todo comprobada su eficacia, y no mantener relaciones sexuales.
Aborto incipiente
Cuando el cuello del útero está entreabierto es una señal de que el aborto se está iniciando.
Aborto en curso inevitable o inminente
Cuando el cuello uterino está abierto y se ha iniciado el paso del feto. Es cualquier de estos dos casos el sangrado vaginal y los dolores de las contracciones uterinas se acentúan, lo cual indica que el cuello del útero se está dilatando.
Aborto completo o consumado
Cuando después de la muerte fetal todos los productos de la concepción han sido expulsados del útero, ya no hay dolor, el sangrado es escaso y se ha vuelto a cerrar el cuello uterino. No suele requerir tratamiento alguno.
Aborto incompleto
Cuando no se expulsa por completo el contenido del útero después de la muerte fetal. Requiere tratamiento médico para eliminar los restos que pudieran haber quedado y así evitar hemorragias o infecciones, que suponen un verdadero riesgo para la madre. Un aborto incompleto podría derivar en un aborto séptico si se infectara el tejido fetal o placentario que permanecen en el útero.
Aborto diferido o retenido
Cuando muere el embrión pero la mujer no logra eliminar el saco gestacional durante varias semanas o incluso meses. Ocurre normalmente entre las semanas 8 y 12, desaparecen poco a poco los síntomas de embarazo, el útero deja de crecer y las pruebas de embarazo se vuelven negativas aproximadamente 10 días después de la muerte fetal. Requiere tratamiento (legrado) para eliminar el contenido del útero.
Aborto por óvulo detenido
Cuando el aborto es tan precoz que el óvulo ha sido fecundado pero el tejido fetal definido no alcanzó a formarse. No necesita ningún tratamiento y se elimina con la menstruación, la mayoría de las veces pasando desapercibido.
Abortos de repetición
Los abortos de repetición o abortos recurrentes son los que ocurren de manera consecutiva tres veces o más. Hasta ese punto no se considera que pueda haber algún problema para concebir. En ese caso, sería recomendable recurrir a un estudio genético para descartar alteraciones cromosómicas. De cualquier modo, la mayoría de los abortos no son recurrentes, por lo que el pronóstico para el próximo embarazo es bueno. Haber tenido un aborto no significa que esto volverá a suceder.
1 feb 2013
¿Qué es un aborto espontáneo?
El aborto espontáneo o aborto natural es la pérdida de un embrión o feto por causas no provocadas intencionalmente. Se distingue pues del aborto inducido. El término sólo se aplica estrictamente cuando dicha pérdida se produce antes de la semana 20 del embarazo, denominándose a partir de ese momento parto prematuro. A su vez el aborto se puede subdividir en temprano (antes de semana 12) y tardío (después de la semana 12 y hasta las 20 semanas de gestación) El aborto espontáneo puede ser retenido, cuando no se elimina nada, incompleto, cuando no se eliminan todos los productos de la gestación, o completo cuando todo es eliminado por completo.
Causas
La causa más frecuente es la muerte fetal por anomalías congénitas del feto, frecuentemente genéticas, en especial las trisomías autosómicas (no sexuales). En otros casos se debe a anormalidades del tracto reproductivo, o a enfermedades sistémicas de la madre (diabetes, nefritis, traumatismos graves), o enfermedades infecciosas (Mal de Chagas, toxoplasmosis, brucelosis, sífilis, listeriosis, hepatitis B, sida).
Frecuencia
La tasa natural de fracaso de las gestaciones es muy elevada, aunque la mayor parte ocurre en las primeras semanas y en la mayor parte de los casos la madre no llega a enterarse. Se estima que uno de cada cinco embarazos detectados terminan por aborto espontáneo en las primeras semanas. La cifra aumenta a más del 30% en estudios de mujeres embarazadas cuyos niveles de la hormona gonadotropina coriónica humana ha descendido después de haber confirmado el embarazo. Cuando una mujer aborta espontáneamente en tres o más ocasiones de forma consecutiva, se llama aborto de repetición. Las causas pueden ser genéticas en un 50% de los casos, el síndrome antifosfolípido en el 15% y otros motivos como alteraciones uterinas y trombofilias. Entre los factores de riesgo comprobados están la edad elevada, las enfermedades sistémicas y la ocurrencia previa repetida de abortos espontáneos.
Síntomas y signos
Los síntomas — es decir, signos percibidos por la propia paciente — más frecuentes son el dolor abdominal de tipo cólico o en la región lumbar; la hemorragia vaginal acompañada o no de dolores cólicos abdominales o la emisión de materia sólida tisular o de coágulos por la vagina. Por otra parte algunos de estos signos son frecuentes durante los primeros meses de la gestación sin que tengan que ir necesariamente seguidos de aborto. Existen signos médicos que pueden permitir al especialista detectar una situación de riesgo de aborto.
Tratamiento
Una vez observados signos de riesgo la recomendación suele ser de restringir ciertas formas de actividad, o incluso un reposo completo. Igualmente suele recomendarse en esos casos la abstinencia sexual. Sin embargo, hay estudios que dicen que el reposo no tiene efectos beneficiosos y que debería dejarse a elección de la paciente. Si el aborto se produce, suelen presentarse signos evidentes, primero en forma de una reducción de los signos del embarazo, pero también por secreciones vaginales anormales, las cuales deben ser evaluadas, también para saber si el aborto es completo o no. Si el aborto no se completa en un plazo de pocas semanas, se requerirá cirugía para completarlo artificialmente. La cirugía puede sustituirse por un tratamiento con medicamentos, pero los efectos secundarios y el riesgo de que la evacuación no se complete, obligando finalmente a recurrir a la cirugía, hace que esta opción no sea siempre preferible. Los efectos de un aborto espontáneo suelen desaparecer volviendo al ciclo menstrual normal y a una probabilidad normal de embarazo, aunque suele recomendarse una moratoria de uno o dos ciclos antes de volver a intentarlo.
Prevención
Las posibilidades de aborto espontáneo pueden limitarse mucho con una atención especial por parte de la madre y una vigilancia médica acentuada, especialmente si dependen de limitaciones físicas de la madre. El riesgo asociado a enfermedades sistémicas se combate tratándolas antes del eventual embarazo y vigilando el estado de la madre durante éste.
Causas
La causa más frecuente es la muerte fetal por anomalías congénitas del feto, frecuentemente genéticas, en especial las trisomías autosómicas (no sexuales). En otros casos se debe a anormalidades del tracto reproductivo, o a enfermedades sistémicas de la madre (diabetes, nefritis, traumatismos graves), o enfermedades infecciosas (Mal de Chagas, toxoplasmosis, brucelosis, sífilis, listeriosis, hepatitis B, sida).
Frecuencia
La tasa natural de fracaso de las gestaciones es muy elevada, aunque la mayor parte ocurre en las primeras semanas y en la mayor parte de los casos la madre no llega a enterarse. Se estima que uno de cada cinco embarazos detectados terminan por aborto espontáneo en las primeras semanas. La cifra aumenta a más del 30% en estudios de mujeres embarazadas cuyos niveles de la hormona gonadotropina coriónica humana ha descendido después de haber confirmado el embarazo. Cuando una mujer aborta espontáneamente en tres o más ocasiones de forma consecutiva, se llama aborto de repetición. Las causas pueden ser genéticas en un 50% de los casos, el síndrome antifosfolípido en el 15% y otros motivos como alteraciones uterinas y trombofilias. Entre los factores de riesgo comprobados están la edad elevada, las enfermedades sistémicas y la ocurrencia previa repetida de abortos espontáneos.
Síntomas y signos
Los síntomas — es decir, signos percibidos por la propia paciente — más frecuentes son el dolor abdominal de tipo cólico o en la región lumbar; la hemorragia vaginal acompañada o no de dolores cólicos abdominales o la emisión de materia sólida tisular o de coágulos por la vagina. Por otra parte algunos de estos signos son frecuentes durante los primeros meses de la gestación sin que tengan que ir necesariamente seguidos de aborto. Existen signos médicos que pueden permitir al especialista detectar una situación de riesgo de aborto.
Tratamiento
Una vez observados signos de riesgo la recomendación suele ser de restringir ciertas formas de actividad, o incluso un reposo completo. Igualmente suele recomendarse en esos casos la abstinencia sexual. Sin embargo, hay estudios que dicen que el reposo no tiene efectos beneficiosos y que debería dejarse a elección de la paciente. Si el aborto se produce, suelen presentarse signos evidentes, primero en forma de una reducción de los signos del embarazo, pero también por secreciones vaginales anormales, las cuales deben ser evaluadas, también para saber si el aborto es completo o no. Si el aborto no se completa en un plazo de pocas semanas, se requerirá cirugía para completarlo artificialmente. La cirugía puede sustituirse por un tratamiento con medicamentos, pero los efectos secundarios y el riesgo de que la evacuación no se complete, obligando finalmente a recurrir a la cirugía, hace que esta opción no sea siempre preferible. Los efectos de un aborto espontáneo suelen desaparecer volviendo al ciclo menstrual normal y a una probabilidad normal de embarazo, aunque suele recomendarse una moratoria de uno o dos ciclos antes de volver a intentarlo.
Prevención
Las posibilidades de aborto espontáneo pueden limitarse mucho con una atención especial por parte de la madre y una vigilancia médica acentuada, especialmente si dependen de limitaciones físicas de la madre. El riesgo asociado a enfermedades sistémicas se combate tratándolas antes del eventual embarazo y vigilando el estado de la madre durante éste.
23 dic 2012
Nuestra segunda estrella
Nuestro hijo Andrés ha cumplido un año, y el mismo día de su cumpleaños decidimos buscar el hermanito. Pasamos por una revisión ginecológica de rutina para comprobar que todo está bien, empiezo a tomar suplementos prenatales y empezamos a búsqueda. A finales de octubre conseguimos el positivo y nos emocionamos, ¡por fin! Empezamos a comunicarlo a la familia más cercana y va todo genial.
A las 7+3 semanas de embarazo empiezo a manchar y acudimos a urgencias, el embrión tiene latido pero existe una amenaza de aborto y me recomiendan reposo físico y sexual, y control por el ginecólogo. Al día siguiente tenemos cita con la ginecóloga, sigo manchando y la doctora me hace una ecografía, ella insiste que hay un atisbo de latido, que parece como si empezara a latir el corazón, pero yo le digo que el día anterior en urgencias latía con más fuerza. A pesar de todo, me dice que vaya a casa, siga con el reposo y espere a ver que pasa hasta la siguiente semana.
El día siguiente tengo una hemorragia muy fuerte en casa, con dolor de contracciones y acudimos a urgencias. Estaba expulsando el embarazo de forma expontánea, y en el box de urgencias continúo con la hemorragia. Ante el riesgo de que vaya a más, me dejan ingresada con un tratamiento de gotas que me provocarán contracciones para terminar de limpiar el útero.
A la mañana siguiente comprueban que casi está todo limpio, pero me recetan unas pastillas (Cytotec), que en realidad es un protector gástrico pero que entre los efectos secundarios es un potente abortivo, por lo que me ayudará a eliminar los pocos restos de embarazo en casa.
Esta vez no ha podido ser, será la siguiente, ha sido muy doloroso fisicamente, sentir dolores de contracciones en casa, con mi pareja y mi hijo, el esperar que vinieran mis suegros para quedarse con el niño, y poder irnos al hospital, sentir tanto dolor en el camino y notar tantísima hemorragia al llegar al hospital. Iba mal, todo iba mal.
Una vez pasado todo, nos recomiendan esperar una regla para volver a intentarlo. Así hacemos, no queremos esperar más tiempo. No nos permitimos pensar más en que va a salir mal de nuevo y vamos a por todas.
A las 7+3 semanas de embarazo empiezo a manchar y acudimos a urgencias, el embrión tiene latido pero existe una amenaza de aborto y me recomiendan reposo físico y sexual, y control por el ginecólogo. Al día siguiente tenemos cita con la ginecóloga, sigo manchando y la doctora me hace una ecografía, ella insiste que hay un atisbo de latido, que parece como si empezara a latir el corazón, pero yo le digo que el día anterior en urgencias latía con más fuerza. A pesar de todo, me dice que vaya a casa, siga con el reposo y espere a ver que pasa hasta la siguiente semana.
El día siguiente tengo una hemorragia muy fuerte en casa, con dolor de contracciones y acudimos a urgencias. Estaba expulsando el embarazo de forma expontánea, y en el box de urgencias continúo con la hemorragia. Ante el riesgo de que vaya a más, me dejan ingresada con un tratamiento de gotas que me provocarán contracciones para terminar de limpiar el útero.
A la mañana siguiente comprueban que casi está todo limpio, pero me recetan unas pastillas (Cytotec), que en realidad es un protector gástrico pero que entre los efectos secundarios es un potente abortivo, por lo que me ayudará a eliminar los pocos restos de embarazo en casa.
Esta vez no ha podido ser, será la siguiente, ha sido muy doloroso fisicamente, sentir dolores de contracciones en casa, con mi pareja y mi hijo, el esperar que vinieran mis suegros para quedarse con el niño, y poder irnos al hospital, sentir tanto dolor en el camino y notar tantísima hemorragia al llegar al hospital. Iba mal, todo iba mal.
Una vez pasado todo, nos recomiendan esperar una regla para volver a intentarlo. Así hacemos, no queremos esperar más tiempo. No nos permitimos pensar más en que va a salir mal de nuevo y vamos a por todas.
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